sábado, 26 de enero de 2013

Un profeta de antaño con un mensaje actual



Capítulo 1
Un profeta de antaño con un mensaje actual
Isaías 1:1
¿QUIÉN no anhela el fin de los problemas que afronta la humanidad? ¡Cuántas veces, sin embargo, se malogran nuestras expectativas! Soñamos con la paz, pero vivimos plagados de guerras. Amamos la ley y el orden, pero no podemos contener la creciente oleada de robos, violaciones y asesinatos. Deseamos confiar en el prójimo, pero tenemos que cerrar las puertas con llave para protegernos. Queremos a nuestros hijos y tratamos de inculcar en ellos buenos principios, pero muy a menudo contemplamos, impotentes, cómo sucumben a la influencia perniciosa de sus compañeros.
2 Es fácil concordar con Job, quien dijo que el hombre “es de vida corta y está harto de agitación” (Job 14:1). Esas palabras parecen hoy más ciertas que nunca, cuando el deterioro de la sociedad alcanza proporciones nunca vistas. Un senador estadounidense señaló: “Aunque la Guerra Fría ha terminado, el mundo, lamentablemente, se ha hecho más proclive a las venganzas y atrocidades de tipo étnico, tribal y religioso. [...] Hemos rebajado hasta tal punto nuestras normas morales, que gran parte de la juventud se halla confundida, descorazonada y en graves apuros. Estamos recogiendo una cosecha de padres que desatienden a los hijos, divorcios, abusos de menores, embarazos de adolescentes, jóvenes que dejan los estudios, drogas y calles llenas de violencia. Es como si a nuestra casa, después de haber resistido el gran terremoto que llamamos la Guerra Fría, se la estuvieran comiendo las termitas”.
3 Pero no estamos sin esperanza. Hace unos dos mil setecientos años, Dios inspiró a un hombre de Oriente Medio para que pronunciara una serie de profecías que tienen un significado especial para nuestro tiempo. Estos mensajes se hallan en el libro bíblico que lleva el nombre del profeta: Isaías. ¿Quién fue este personaje, y por qué podemos decir que sus profecías, escritas hace casi tres milenios, son una luz para toda la humanidad?
Un hombre justo en tiempos turbulentos
4 En el primer versículo de su libro, Isaías se presenta como “el hijo de Amoz”, y nos dice que fue profeta de Dios “en los días de Uzías, Jotán, Acaz y Ezequías, reyes de Judá” (Isaías 1:1). De ese dato se desprende que fue profeta de Dios para la nación de Judá durante un mínimo de cuarenta y seis años, los cuales al parecer comenzaron a finales del reinado de Uzías, hacia el año 778 a.E.C.
5 En comparación con otros profetas, es muy poco lo que sabemos de la vida privada de Isaías. Sí sabemos que estaba casado y que llamó a su esposa “la profetisa” (Isaías 8:3). Según la obra Cyclopedia of Biblical, Theological, and Ecclesiastical Literature, de McClintock y Strong, esa designación indica que la vida de casado de Isaías “no solo armonizaba con su vocación, sino que estaba estrechamente ligada a ella”. Bien pudiera ser que la esposa de Isaías tuviera su propia comisión profética, al igual que otras mujeres piadosas del Israel antiguo (Jueces 4:4; 2 Reyes 22:14).
6 Isaías y su esposa tuvieron por lo menos dos hijos, ambos con nombres de significado profético. El primogénito, Sear-jasub, acompañó a su padre cuando este comunicó mensajes divinos al malvado rey Acaz (Isaías 7:3). Podemos concluir, pues, que Isaías y su mujer hicieron de la adoración a Dios un asunto de familia, por lo que constituyen un magnífico ejemplo para los matrimonios de nuestros días.
7 Isaías y su familia vivieron durante un período turbulento de la historia de Judá. Los disturbios políticos eran comunes, el soborno corrompía los tribunales y la hipocresía desgarraba el entramado religioso de la sociedad. Las cimas de las colinas estaban llenas de altares a dioses falsos. Hasta hubo reyes que promovieron la adoración pagana. Acaz, por ejemplo, no solo toleró la idolatría entre sus súbditos, sino que él mismo la practicó e hizo “pasar [...] por el fuego” a su propia prole, en sacrificio ritual al dios cananeo Mólek (2 Reyes 16:3, 4; 2 Crónicas 28:3, 4). ¡Y todas aquellas cosas las efectuaban personas que estaban en una relación de pacto con Jehová! (Éxodo 19:5-8.)
8 Es de elogiar que algunos contemporáneos de Isaías —entre ellos unos pocos gobernantes— trataran de fomentar la adoración verdadera. Un ejemplo fue el rey Uzías, que hizo “lo que era recto a los ojos de Jehová”. Aun así, durante su reinado el pueblo estuvo “sacrificando y haciendo humo de sacrificio en los lugares altos” (2 Reyes 15:3, 4). El rey Jotán también “siguió haciendo lo que era recto a los ojos de Jehová”. Sin embargo, “el pueblo todavía estaba actuando ruinosamente” (2 Crónicas 27:2). Puede verse que, durante la mayor parte del ministerio de Isaías, el reino de Judá estuvo sumido en una condición espiritual y moral deplorable. En general, la gente resistió cualquier influencia positiva que viniera de sus reyes. Es obvio que no resultaría fácil proclamar mensajes divinos a un pueblo terco como aquel. No obstante, cuando Jehová planteó la pregunta “¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros?”, Isaías exclamó sin dudarlo: “¡Aquí estoy yo! Envíame a mí” (Isaías 6:8).
Un mensaje de salvación
9 El nombre de Isaías significa “Salvación de Jehová”: un título que sería muy apropiado para su mensaje. Es cierto que algunas de sus profecías son condenatorias, pero el tema de la salvación se impone. Una y otra vez, Isaías mostró que a su debido tiempo Jehová liberaría a los israelitas del cautiverio a Babilonia y permitiría que un resto regresara a Sión y devolviera su antiguo esplendor a la tierra. Sin lugar a dudas, el privilegio de pronunciar y escribir profecías sobre la restauración de su amada Jerusalén le causó gran alegría.
10 Ahora bien, ¿qué tienen que ver con nosotros aquellos mensajes de condena y salvación? Afortunadamente, Isaías no profetiza tan solo para provecho del reino de dos tribus de Judá. Antes bien, sus mensajes tienen un significado especial para nuestro día. Isaías pinta un cuadro glorioso del Reino de Dios, que pronto traerá grandiosas bendiciones a la Tierra. De ahí que gran parte de los escritos de este profeta se centren en el Mesías prometido, el que habría de ser el Rey del Reino de Dios (Daniel 9:25; Juan 12:41). No parece coincidencia que los nombres Jesús (que significa “Jehová Es Salvación”) e Isaías expresen prácticamente la misma idea.
11 Aunque Jesús no nació hasta unos siete siglos después, las profecías mesiánicas del libro de Isaías son tan detalladas y exactas que parecen el relato de un testigo presencial de la vida de Jesús en la Tierra. Tanto es así que, según indica cierta obra, a veces se llama a ese libro “el Quinto Evangelio”. Por tanto, no sorprende que Isaías sea el libro bíblico del que Jesús y sus apóstoles citaron con más frecuencia para identificar con claridad al Mesías.
12 Isaías traza una gloriosa descripción de unos “nuevos cielos y una nueva tierra”, en los que “un rey reinará para justicia misma” y habrá príncipes que gobernarán con rectitud (Isaías 32:1, 2; 65:17, 18; 2 Pedro 3:13). El libro de Isaías señala a la alentadora esperanza del Reino de Dios, con el Mesías, Jesucristo, en el puesto de Rey entronizado. ¡Qué animador es vivir con la gozosa expectativa de la “salvación por [Jehová]”! (Isaías 25:9; 40:28-31.) Por tanto, examinemos con interés el inapreciable mensaje del libro de Isaías. Al hacerlo, nuestra confianza en las promesas divinas se fortalecerá notablemente, y nos convenceremos aún más de que Jehová es de veras el Dios de nuestra salvación.
[Notas]
No ha de confundirse a Amoz, el padre de Isaías, con Amós, que profetizó a principios del reinado de Uzías y escribió el libro bíblico que lleva su nombre.
Hay quienes dicen que “pasar [...] por el fuego” podría simplemente referirse a una ceremonia de purificación. Sin embargo, parece que en este contexto la frase alude a un sacrificio literal. No hay duda de que los cananeos y los israelitas apóstatas realizaron sacrificios de niños (Deuteronomio 12:31; Salmo 106:37, 38).
[Preguntas del estudio]
 1, 2. a) ¿Qué triste situación vemos en el mundo? b) ¿Cómo expresó un senador estadounidense su preocupación por el deterioro de la sociedad?
 3. ¿Qué libro bíblico ofrece de modo especial esperanza para el futuro?
 4. ¿Quién fue Isaías, y en qué período sirvió de profeta de Jehová?
 5, 6. ¿Qué podemos concluir respecto a la vida familiar de Isaías, y por qué?
 7. Resuma la situación de Judá en tiempos de Isaías.
 8. a) Señale qué buen proceder adoptaron los reyes Uzías y Jotán, y si el pueblo siguió su ejemplo. b) ¿Cómo demostró denuedo Isaías en medio de aquel pueblo rebelde?
 9. ¿Cuál es el significado del nombre de Isaías, y qué relación guarda con el tema de su libro?
10, 11. a) ¿Por qué nos interesa actualmente el libro de Isaías? b) ¿Cómo dirige el libro la atención al Mesías?
12. ¿Por qué emprendemos con interés un estudio del libro de Isaías?
[Ilustración y recuadro de la página 7]
¿Quién fue Isaías?
SIGNIFICADO DEL NOMBRE: “Salvación de Jehová”
FAMILIA: Esposa y al menos dos hijos
LUGAR DE RESIDENCIA: Jerusalén
AÑOS DE SERVICIO: Un mínimo de cuarenta y seis, desde alrededor de 778 a.E.C. hasta algún momento posterior a 732 a.E.C.
REYES DE JUDÁ CONTEMPORÁNEOS: Uzías, Jotán, Acaz y Ezequías
PROFETAS CONTEMPORÁNEOS: Miqueas, Oseas y Oded
[Ilustración de la página 6]
Isaías y su esposa hicieron de la adoración a Dios un asunto de familia


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